martes, 20 de julio de 2021

Pero de besos, ninguno.

 

Bésame, dame sólo un beso
Dame sólo un beso tuyo
Deja a un lado el loco orgullo
Que no deja que te acerques
Un poquito a mí
 
Bésame, Juan Gabriel. 


Ella flirteaba, yo le seguía el juego. Sexteábamos como si se tratase de un juego de niños. La verdad no había malicia en nuestro intercambio de ideas, dudas, planteamientos de escenarios -sexuales-, piropos atrevidos y declaración de intenciones francamente mal intencionadas... hasta aquél día en que, casualmente, nos encontramos en el elevador, me miró desafiante y yo acepté el desafío, una de mis manos recorrió lascivamente sus nalgas, la otra bajo su blusa pellizcaba su pezón derecho.
 
Ella acariciaba, no, más bien frotaba mi miembro con sus manos. El elevador llegó a su destino, nos miramos y sin mediar palabra alguna acordamos dirigirnos al quinto piso... pero de besos ninguno.


Cosas que sólo a mí me pasan.

 

Cuando quieras tú,

divertirte más

y bailar sin fin,

yo sé de un lugar…

 

El Noa, Noa, Juan Gabriel.

 

 

 

Sentí su mirada. ¿Era regocijo, sorpresa o atracción? ¿Cómo saberlo? Sentí que iba por la vida desnudo delante de ella. Me ajusté la chamarra de mezclilla mientras ella me saludaba.

-Hola Lic. ¿Está bajando de peso?

-Hola, hola. Sí, un poquito. Sus ojos recorrieron la esbeltez de mi figura. Brevemente se detuvo en mi entrepierna.

-Se está poniendo bien bueno.

-Gracias… y muy a la orden -exclamé- ella soltó un “já” y sonrió maliciosamente. Me sonrojé y pensé que un día cualquiera ella me tomaría la palabra. Suspiré profundamente y murmuré… “Cuando quieras tú, divertirte más, (…) yo sé de un lugar"…

Con grandes aspiraciones.

Sólo quiero ser un viejo decrépito, rabo verde y borracho, como Buk.