miércoles, 16 de diciembre de 2009

El relojero...



Con medio de litro de vino tinto, un par de cigarros, pan y salchinas en el estómago, con las mejillas tibias y ganas de más vino, saludo a la concurrencia y comento que el sábado pasado como todo prole con aspiraciones, acompañé a mi mujer a una venta nocturna de épicas dimensiones en conocidísima tienda departamental, el de la voz aprovechó la ocasión para acudir al departamento de relojería a cambiarle la pila a su reloj, el relojero, una persona amable y de edad madura, atento y cuidadoso abrió el reloj, no sin antes advertirme que sería necesario asestarle un par de golpes, ese enunciado me heló la sangre, sin más el caballero apenas golpeteó ligeramente una especie de cincel delgado con un martillo de goma, lo abrió, extrajo la pila, probó la corriente, confirmó lo que me temía, la pila habia valido, sacó otra, la probó y con la lupa en su ojo izquierdo observó la luz indigo del reloj, percibí en él una especie de éxtasis al observar la luz, con una fascinación profunda, luego sonriendo dijo me encantan estas luces, noté en sus ojos una opacidad extraña, sus ojos, supongo, debido al esfuerzo diario y a las exigencias de su profesión con el tiempo habían perdido ese brillo natural que los acompañan, verlo a los ojos, era como ver  un camino rural en una noche sin luna, por lo menos esa era la impresión que me daban, eran una especie de ojos muertos, como la de los pescados exhibidos en la pescadería, negros en su totalidad, iris y pupila del mismo tono de negro opaco, fríos y aunque el relojero esbozaba una sonrisa ésta no era correspondida por sus ojos, inmediatamente después me entregó el reloj y dijo "está muy bonito". Me quedé pensando en este personaje y me pregunto la cantidad de oficios, como éste, se han perdido con el transcurso del tiempo, asesinados por una modernidad agobiante, hace mucho que no oigo el silbido del afilador de chuchillos, ni el del vendedor de camotes, hace mucho que no veo al temido ropavejero...

Con grandes aspiraciones.

Sólo quiero ser un viejo decrépito, rabo verde y borracho, como Buk.