jueves, 3 de diciembre de 2009

El coño de mis elucubraciones.



Un valle se extiende sobre su vientre, allende el sur, el coño oscuro de mis elucubraciones lanza destellos azules al audaz explorador, un río de sal se esconde al ojo tímido y, cuando es provocado, abre su mundo al hambriento e inunda con un picante olor a mar la costa de sus muslos. Adentro ríos de colores desembocan agresivos -creando y destruyendo pantanos y manglares- formando el delta de mis inspiraciones y llegan hasta la bahía de mis anhelos .       

Yo, explorador, sacio mi sed en ese coño, pretencioso, incitante, que palpita y trasciende litorales, embadurnándome de su savia y, cuando cierro los ojos, un mundo de peces voladores chapotean a mis alrededores.

La mujer prohibida de mis elucubraciones, nació en abril, lleva un mar entre las piernas y su cabello es el nido imaginario de miles de gaviotas. Y en su histeria sexual -cual diosa de la venganza- me azota con tormentas de leche y sal, raptando para sí la arena de mi playa. 

Desde ya, un abrazo.

Con grandes aspiraciones.

Sólo quiero ser un viejo decrépito, rabo verde y borracho, como Buk.